Tiendas bonitas en Barcelona

¡Hola a todas!

Con motivo de mi visita hace unos días a Barcelona por el Taller de chalk paint con Crea Decora Recicla, estuve visitando unas cuantas tiendas muy bonitas de las que me gustaría hablaros en este post.

Quizá aquí faltan algunas tiendas, pero el motivo principal es que sólo tuve una tarde para visitarlas y tuve que cerrarme a una zona concreta de Barcelona. Si todas las tiendas bonitas están repartidas a este nivel de concentración por toda la ciudad… ¡¡Yo no podría vivir en Barcelona, me arruinaría!!

Además del poco tiempo para poder visitarlas, llovía copiosamente, de modo que entre unas cosas y otras pude visitar menos de las que había trazado en un principio, porque algunas estaban cerradas (entre ellas Nido de Abeja, la cual me muero por visitar) y a otras no pude llegar por estar completamente empapada y tener que irme a casa. Durante una fracción de segundo me planteé no publicar este post, pero las tiendas visitadas merecen ser publicadas en esta humilde web, por su trabajo bien hecho, por su singularidad y por el mero hecho de tenerlas abiertas en un día tan feo como aquél sábado tarde lluvioso. Aquí vienen, finalmente son sólo cuatro, pero espero poder hacer una segunda parte de este post a medio plazo. Pinchad en el nombre de cada tienda para acceder a sus webs y tener más información:

Doctor Paper
Travessera de Gràcia, 130

La primera de las tiendas que os quiero presentar es uno de esos establecimientos en los que entras porque vas a encontrar seguro algo que te guste, así, sin buscar nada concreto. Nada más entrar te encuentras con libros expuestos en una original cajonera, y si te adentras en la tienda, literalmente te pierdes en el espacio-tiempo mirando todas y cada una de las estanterías. En su tienda puedes encontrar sobretodo libros y artículos de papelería y decoración.

Aquí podías encontrar con objetos tan curiosos como un sacapuntas gigante para laminar el queso, un dispensador de palillos con forma de pájaro que lo coge con el pico (¡yo tenía uno cuando era pequeña!), reproducciones de teléfonos antiguos y un sinfín de accesorios más, relacionados con la decoración, la cocina y la papelería. También destacaban los posters, entre los que había reproducciones exactas de anuncios de productos de hace años, como Kellogg’s o el Colacao.

DoctorPaper

Fabrican sus propios productos desde 1994: libretas, libros de recetas, álbumes de fotos y otros artículos de papelería, muy originales y coloridos. Tienen un precioso catálogo donde podrás ver sus creaciones y también realizan diseños por encargo.

Además, me encantó su primera línea de libros sobre gatos, muy cerca de la entrada, para captar a las locas como yo. ¡Eso me hace pensar que somos muchas!

Rollitoasí
Travessera de Gràcia, 141

Rollitoasí es otra de las tiendas en las que es fácil perderse. Lo conforman un millón de artículos bonitos y de detalles que forman un todo infinito. Para empezar, la decoración es una pasada: estanterías con el mensaje HandmadE hecho a mano, cajoneras que puedes abrir y examinar, una iluminada vitrina llena de joyería, un pequeño apartado con ropa, un mostrador central con un colorido surtido de accesorios… todo ello en colores armoniosos y luz cálida.

Tienen las láminas y lámparas de Lady Desidia, entre otros diseñadores. Hacen sus propios bolsos, monederos, fundas de gafas, neceseres, carteras, diademas y otros adornos para el pelo, colgantes, broches… todo con un detalle exquisito y muy buenos materiales.

RollitoAsi

También tienen tienda online, en la que puedes adquirir sus prendas de ropa, bolsos, complementos, joyería y artículos de decoración. Tienen un taller anexo a la tienda donde fabrican sus creaciones, y que, separado por una gruesa cortina, permite al artista estar en todo momento en contacto con el visitante.

Destacan sus probadores, originales a más no poder, puesto que no son el típico cuartito pequeño con espejo, sino que estaban completamente abiertos, pudiendo cerrarse con una preciosa tela que corría alrededor de una barra de metal semicircular. Con su espejo de cuerpo entero, su luz y su pequeña alfombra, eran ideales tanto abiertos, como cerrados.

Verde Jade
Ramón y Cajal, 11

Desde fuera, llama la atención su escaparate (aún con intensa lluvia), lleno de coloridos cactus de tela y otros accesorios de decoración. La tienda de la interiorista Eugenia Molina, Verde Jade, puede parecer pequeña, pero alberga en su interior un millón de ideas para dar luz y color a cualquier punto de una casa o de un negocio. Platitos, láminas, figuras, postales, tazas, cuencos, bandejas, neceseres y miles de artículos difíciles de encontrar en cualquier otro sitio.

Destacaban las matrioskas, en varios modelos, siendo el más original uno que emulaba las principales figuras de un belén: San José, María, el niño Jesús, la mula y el buey. Este diseño y otros en platos, puzzles, vasos y otros accesorios tienen el denominador común de la vistosidad de sus colores y son todos de Ingela P. Arrhenius, una ilustradora sueca que he conocido gracias a Verde Jade y me ha gustado mucho. Seguro que en mi próxima visita cae algo suyo.

Tienen láminas, bolsas de tela, pequeñas esculturas y otros artículos de Paula Bonet, Hanna Konola, Chamo San, Vicente Rivera y Joana Santamans, entre otros artistas y diseñadores. La tienda es, en definitiva, un lugar muy rico en cultura y en cosas bonitas.

VerdeJade

¡Y aquí cayó una comprita! Y es que, a pesar de querer llevármelo todo (me dolió dejar allí la postal de gato que se ve en la estantería de la derecha) no me pude resistir a los cactus de tela, que conocía previamente, y para los que tenía reservado un huequito en mi mesa de trabajo junto al gato de trapo de Juani Patiño y a la lámina de Lady Desidia. Había 8 millones de cactus, fue difícil elegir uno, pero al final me hice con éste de topitos blancos sobre fondo turquesa oscuro. Es el color de mi coche y me gusta un montón.

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iFil
Torrent de l’Olla, 161

Si existe un cielo más allá de la vida y en él hay una tienda de lanas, me imagino que debe ser muy parecida a iFil. Antes de ir, conocía su tienda online, sabía que hacían talleres, y vi que estaba cerca de mi ruta trazada, por lo que decidí visitarla, pero sinceramente, sin ponerle demasiada emoción. Las tiendas de lanas son más o menos parecidas: grandes estanterías tipo Expedit con huecos cuadrados en los que se amontonan los variopintos y coloridos ovillos de cada modelo, en los que te pierdes embobada mirando más y más grosores y colores.

Sin embargo, ése no es el caso de iFil. Aquí no hay grandes estanterías llenas de ovillos, sino que hay grandes murales de madera con fichas de cada tipo de lana, en la que se explica ordenadamente y con colores corporativos cuál es su composición, qué tipo de agujas se necesitan para trabajar con ella, el peso y el largo de cada ovillo, y el precio. Además había una prenda tejida con esa lana, para que pudieras ver, tocar y comprobar el resultado; y finalmente unos casilleros con los colores disponibles de cada modelo. Trato de imaginar, y ¡creo que no se puede pedir más! Cabe decir que cada prenda tejida que colgaba para comprobar cómo es la lana, formaba parte de un patrón diseñado por ellos, que también podías adquirir en la misma tienda.

Además, la enorme superficie de la tienda no sólo daba cabida a semejante exposición, sino también a que pudieras ver fichas de todos sus patrones (y verlos una vez tejidos, porque estaban todos, colgados en los paneles o no) y a celebrar allí mismo cursos de punto y crochet. En el momento que visité la tienda estaban dando uno de iniciación al punto y se veía que lo estaban pasando genial, en un ambiente relajado, familiar y distendido. También había horarios de atención para atender dudas y seguimiento de patrones y labores. Me trataron genial, me aconsejaron, y fueron muy amables, así que la valoración global de la tienda, es de diez. ¡Ojalá estuviera en Valencia!

Tiene mención especial su escaparate, que en este caso lo pillé con la decoración de Navidad y un precioso belén de amigurumi adorable. Y también árboles de navidad, cajas regalo, ovillos de colores… todo muy sencillo y con muchísimo gusto.

iFil

Y aquí también hubo una compra, y es que con semejante despliegue de lanas no podía irme sin nada… la lluvia caía fuera, se me podía mojar la compra, luego tendría que cargar con ella hasta Valencia… ¿pero qué más daba? Compré un kit de lana para hacer unas botitas de estar por casa monísimas, que probablemente tejeré con otro tipo de lana, porque la que corresponde al patrón cuesta un ojo de la cara y prefiero utilizarla en cosas que no vayan a estar arrastrándose por el suelo. Además, la lana es la Katia Love Wool, una que me muero por probar y de la que os hablaré próximamente como Lana del Mes. Elegí unos colores chulísimos por su originalidad: uno es un gris amarronado, y el otro una especie de mezcla entre lima y mostaza que me chifla. ¡¡Me muero por hincarles el diente a ambos!!

Katia

Además, de cara a esta Navidad, iFil ha organizado una preciosa campaña llamada La iFeeler invisible que consiste en hacer un gran amigo invisible en el que las tejedoras crean un accesorio sencillo (cuello, mitones, gorro, turbante…) para otra tejedora, con unas pistas de colores y tipos de lana favorita que ellos te dan. Y se elige un día (el 10 de enero) para darse los regalos. ¡Me parece tan original que no he podido evitar participar! Así que no he necesitado buscar una excusa para volver a visitar Barcelona…

Y bueno, aquí termina este post. Espero poder hacer una segunda parte pronto, y ¡quién sabe! una misma edición para otras ciudades. Así que, se aceptan propuestas, ya sabéis que me encanta vuestro feedback.

¡Hasta el próximo post!

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