Un bonito DiY para San Valentín

¡Hola a todas!

Queda apenas una semana para San Valentín y os quería traer con este post una idea que considero muy chula para sorprender a vuestra pareja por San Valentín. Yo la hice el año pasado y le gustó mucho, y eso que no es precisamente la persona más romántica del mundo.

Este DiY para San Valentín es sencillo, muy económico y altamente customizable, porque se puede hacer como queráis. Yo expongo aquí la idea (que por cierto, no es mía, la vi navegando por internet… no recuerdo dónde) tal y como yo lo hice, pero las opciones y variables son casi infinitas.

La idea básica es comprar un pastillero (en un bazar mismo, aunque hay algunos más bonitos en las tiendas de decoración, por ejemplo) y rellenarlo con pequeñas notas de amor. La temática puede ser libre, y yo decidí copiar la idea que vi y elegir la temática de los días de la semana.

¿Qué se necesita?

  • Un pastillero (como ya os digo, vale cualquiera, yo cogí uno sencillo, pero se puede comprar al gusto)
  • Folios (blancos o de colores)
  • Bolígrafos, rotuladores, pinturas… lo que más os guste
  • Tijeras
  • ¡Mucha inspiración y mucho amor!

En primer lugar, compré el pastillero (en un bazar, en mi caso) y recorté pequeños papelitos en los que escribir las notas. Se puede elegir papel de colores, lápices de colores… como queráis. Yo decidí hacerlo en blanco, con rotuladores y bolis de colores… ¡tengo mil, y me encantan!

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Posteriormente hay que ponerse a darle a la imaginación y escribir las notas. Algunas ideas pueden ser, como os adelantaba, las sensaciones que te aporta tu pareja cada día de la semana, las razones por las que le quieres o te hace feliz… Yo traté de inspirarme por ahí. Y así, se escriben siete notas diferentes para todos los días de la semana. En mi caso, mi pastillero tenía 8 huecos, así que escribí una nota final. ¡Y cada una de un color!

Se doblan todas las pequeñas notas y se guardan cuidadosamente en los huecos del pastillero.

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Y para finalizar, si todavía os sentís con inspiración, podéis hacer vosotras mismas el papel para envolver vuestro pequeño regalo, haciendo todavía más crafty el detalle para vuestra pareja.

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¿Qué os ha parecido? ¿Os animáis a hacer algo así? ¿Tenéis alguna otra idea para regalar DiY?

Por otro lado, os quería hablar de la promo de San Valentín en Mao Jewels. Hasta el propio día de San Valentín, introduciendo el código SANVALENTIN en el checkout con tu compra, tendrás los gastos de envío gratis y además, ¡el anillo que tú quieras de regalo!

Consulta el catálogo de anillos pinchando aquí, y no olvides indicar el modelo y el color en las observaciones del pedido. ¡Regala a tu pareja un detalle doble por San Valentín!

¡Hasta el próximo post!

Cómo hacer mis propios marcadores

¡Hola a todas!

Después de una semana intensísima preparando una fiesta que me encantó (tanto el organizarla, como el disfrutarla después), y de unas súper vacaciones en las que me lo he pasado genial; por fin puedo volver a la normalidad y recuperar el hilo de los posts.

Hoy os quiero hablar de los marcadores, los que se usan a menudo mientras tejemos, especialmente cuando usamos agujas circulares, para saber dónde empieza y termina la vuelta.

Un marcador es una pieza hecha por lo general de plástico o metal, adornada o no, con forma circular, que se introduce en la aguja para ubicar un punto concreto que necesitemos tener localizado por alguna razón en nuestra labor. Como os decía, con las agujas circulares es muy útil para saber dónde está el principio y el fin de cada vuelta. Pero también sirven para marcar el aumento o disminución de puntos, o las variaciones de patrón cuando estás trabajando con un gráfico (por ejemplo, haciendo las típicas trenzas o rombos en lana).

Los marcadores se pueden comprar en casi cualquier tienda especializada de lanas. Hay una infinita variedad. Los más comunes son unas pequeñas piezas de plástico, con una forma parecida a la arroba (@), lo cual hace muy fácil trabajar con ellos porque los puedes sacar de la labor no sólo desde lo largo de las propias agujas, sino en cualquier momento, porque no están completamente cerrados.

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Sin embargo, también hay marcadores mucho más elaborados y adornados, que hacen que trabajar en tu labor sea un proceso mucho más bonito y pintoresco. En La Maison Bisoux tienen un término que me encanta, los marcadores gourmet. Son aquellos que van más allá de un práctico trozo de plástico, están hechos de metal, madera, abalorios, cintas… algunos incluso parecen pequeñas joyas.

Por lo bonitos que son, por los precios que tienen y por la similitud de materiales con los que están hechos, pensé en cómo hacer mis propios marcadores. Teniendo los materiales parecidos para la elaboración de los anillos, me dije: ¿Por qué no? Y me puse manos a la obra.

¿Qué necesitamos?IMG_3648

  • Un poco de alambre (del grosor y color que prefiráis)
  • Abalorios al gusto
  • Unos alicates para cortar
  • Unos alicates para modelar (esto es opcional, puesto que puede hacerse con los dedos de forma relativamente fácil)
  • Una pequeña lima (también opcional)

En primer lugar, empecé cortando el alambre que iba a utilizar, más largo de lo normal, para no quedarme corta. Lo hice en dos tipos de grosor, para comprobar cómo quedaban unos y otros, y también por el tamaño del orificio de los abalorios. Una vez hecho esto, se unen los dos extremos del trozo de alambre que hemos cortado muy juntos, lo más igualados posible, para introducirlo a través del agujero del abalorio elegido. Como veis, en uno de los modelos introduje más de un abalorio para hacer el marcador más chulo.

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A continuación hice un pequeño nudo con el alambre que pudiera esconderse fácilmente en el orificio del abalorio, y después corté los extremos. De esta forma, no sólo la pieza queda mejor, sino que además conseguimos que los extremos cortantes se enganchen en la lana cuando estemos usando el marcador. Si no se pueden esconder con facilidad, es muy útil trabajar los extremos con una lima, con el fin de suavizarlos y que no nos estropeen la labor.

¿Os animáis a haceros uno vosotras mismas? Como veis, es súper fácil.

¡Hasta el próximo post!

Un libro de firmas DIY

¡Hola a todas!

Hoy os quiero traer la experiencia de haber hecho un pequeño libro de firmas totalmente recortado, troquelado, decorado y armado a mano. La idea surgió cuando una compañera de trabajo abandonó la empresa y queríamos algo especial para alguien especial, y barajamos varias posibilidades: el típico collage de fotos, una postal gigante, un marco de fotos, una lámina con algún mensaje especial… Y apareció la idea del libro de firmas, algo muy sencillo pero muy motivador. El resto de compañeras pensamos que sería un detalle genial para darle como despedida. Así que me puse a trabajar en ello.

Al principio, no tenía mucha idea sobre cómo hacerlo. Estaba muy emocionada porque el mundillo del scrap me llama mogollón y casi nunca tengo tiempo de dedicarle unas horas. Tenía los materiales que había comprado en el DiY Show (cartulinas, papel decorado), y bastantes herramientas, así que empecé un poco haciendo pruebas… y el resultado me acabó encantando. Os pongo los pasos que seguí a continuación.

En primer lugar hice las tapas de lo que iba a ser el libro. Elegí unas cartulinas de colores con lunares, una en tono fucsia y otra en gris, ambas con los lunares unos tonos más claros. No estaba muy segura de cuál de las dos iba a ser la portada, así que decidí usar mi recién adquirida máquina para texturizar de Sizzix (os tengo que hacer un post sobre ella). En un principio pensé que la portada iba a ser la cartulina gris, por lo que la texturicé entera, pero luego pensé que sería una gran idea texturizar una cartulina pequeñita y pegarla sobre la portada fucsia. Le añadí un poco de washi tape, y ¡voilà! El resultado me encantó.

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Después corté unos folios de grosor medio a la medida de las cartulinas, marcando las medidas con un lápiz y ayudándome con la cizalla, para hacer las hojas interiores. Imprimí etiquetas transparentes con el nombre de todos los compañeros, para que cada uno pudiera firmar en la hoja correspondiente. Pensé en hacer este último paso a mano, pero no siempre me gusta el resultado de mi letra, y para tener que repetir las hojas mil veces, creí mejor elegir una tipografía bonita y pegarla de forma sutil en cada hoja con las etiquetas transparentes. Posteriormente, tenía que hacer unos agujeros en las hojas para pasar una cinta a través de ellas y de esta forma, “editar” el libro, así que troquelé las hojas, midiéndolas una por una, para hacerles la forma de unas estrellitas. Y hecho esto, repartí las hojas sueltas para que las firmara todo el mundo. Siempre es mejor firmarlas antes de enlazarlas con la cinta para que no se estropee el pequeño y frágil troquelado en forma de estrella.

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Así que lo único que quedaba era elegir una cinta para unir las hojas y añadir los últimos retoques: unos cuantos corazones hechos con los sellos que realicé gracias al kit de carvado de sellos de Crafty Box (he de admitir que puse un sello sólo en las hojas donde quedaba espacio, porque algunas notas eran tan largas y emotivas que lo ocuparon todo). También añadí un pequeño mensaje en la portada, un deseo de buena suerte, recortado con tijeras troqueladoras y escrito a mano con la mejor intención del mundo.

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El resultado, como veis, fue un pequeño libro, único para una gran compañera, lleno de buenos deseos y de emotivos recuerdos. Creo que le gustó mucho y además, es una gran idea para eventos como éste y para muchos más: para los asistentes de una boda, para un nacimiento, para la inauguración de un negocio…

Lo bueno de este tipo de manualidades es que puedes dejar volar la imaginación hasta donde llegue, haciéndolo más grande o pequeño, en otros colores, editarlo con anillas de colores en lugar de utilizar cintas, usar otras formas de relieve o no usar ninguna, añadir fotos o imágenes a las hojas interiores… Y en cualquier combinación de posibilidades, siempre ofreces un detalle único y especial, y sobretodo, y más importante que lo bonito que pueda ser, es que viene lleno de buenos mensajes positivos y cargados de emociones.

¿Os animáis a regalar uno?

¡Hasta el próximo post!

Review de PicMonkey

¡Hola a todas!

Muchas veces me preguntáis cómo hago las imágenes tan chulis en la web o en las redes (la de portada de facebook, las de los sorteos, las de felicitación de cumpleaños…) y hoy os vengo a revelar el gran secreto: el editor de fotos online Y GRATUITO PicMonkey.

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Me encantaría colgarme la medallita de decir que lo descubrí por casualidad y que me he hecho una licenciada en el uso de PicMonkey de forma autodidacta… pero no. La verdad es que lo descubrí gracias a Blanca, de Personalización de Blogs y a su guía de uso, la cual recomiendo totalmente. Y, a partir de ella y de su manual, enseguida me enganché a trastearlo un poquito. Es súper sencillo y en una tarde lo tenéis dominado.

No voy a ponerme a explicar aquí cómo se usa cada cosa, porque Blanca hizo un trabajo muy bueno con su manual de PicMonkey y sería repetir las cosas que ella dice. Sin embargo, sí que me gustaría reflejar en este post unas directrices básicas y mis opiniones al respecto.

Lo primero que vemos en la página de inicio es la imagen superior, en la que se nos invita a comprar la versión Royale (de la que hablaré más adelante). Si os fijáis, en la parte de arriba está el inicio, según lo que queramos hacer: o bien editar una foto, retocarla, crear una nueva o hacer un collage. Una vez seleccionamos una de ellas, se nos pedirá una imagen (para editarla, retocarla o incluirla en un collage) o iniciará con un lienzo en blanco para empezar a trabajar.

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Tenemos que fijarnos en el menú de más a la izquierda, donde hay (según lo que hayamos elegido anteriormente) una serie de acciones. Yo voy a centrarme en enseñaros el que más utilizo, el que sale cuando seleccionamos Design:

  • Basic edits. Para hacer acciones sencillas: recortar, cambiar el tamaño, el color del lienzo (podemos incluso dejarlo transparente), perfilar, rotar…
  • Effects. Esta opción es muy parecida a Instagram. Sirve para aplicar filtros a nuestro diseño, por lo que es mejor utilizarla cuando tenemos una imagen en nuestro trabajo.
  • Touch up. Muy útil cuando hay fotos de personas en nuestro lienzo. Retoca aspectos como ojos rojos, blanquea los dientes, aplica un poco de rubor en las mejillas o labios, añade sombra a los ojos, incluso afina un poco las facciones. Un mini Photoshop muy sencillo y fácil de utilizar, aunque la mayoría de sus acciones sólo están disponibles en la versión Royale.
  • Text. Con esta acción insertamos un texto en nuestro diseño. Una gran opción dado que tiene tipografías muy chulas.
  • Overlays. Creo que esta es mi opción favorita. Añade una figura o forma a la imagen, bien sea de las que el propio programa te ofrece, que son muchas, o bien nuestras, siempre en .png (la extensión de archivo recomendada). Esto multiplica por infinito las posibilidades de nuestros diseños, puesto que a las que él te da, les puedes cambiar el tamaño y color, creando así imágenes únicas y personalizadas.
  • Frames. Para insertar un marco a nuestra imagen. También incluye recortarla con alguna forma: de estrella, de triángulo, de corazón…
  • Textures. Muy útil cuando queremos texturizar la imagen, darle un efecto de agua, de pared, o el cada vez más de moda Bokeh (disponible en la versión Royale).
  • Themes. Esta opción compila las anteriores por campos temáticos. Por ejemplo, hay un tema de Winter, en el que se compilan los fondos, tipos de letra, overlays, marcos, etc que guardan relación con el invierno.

Un dato curioso es que las opciones de Text y Overlays incluyen diferentes formas de insertarlo en nuestro diseño. Es decir, por ejemplo podemos insertar un texto sobre un diseño que tengamos hecho. Y podemos insertar el texto directamente sobre el fondo de nuestro diseño, en el color que hayamos seleccionado; o también insertarlo haciendo contraste con el color del fondo de nuestro diseño; o haciendo que oscurezca o aclare precisamente ese color… Y de este modo, conseguir efectos muy bonitos y originales. En la siguiente imagen podéis ver un ejemplo:

PicMonkey Collage

Se ha utilizado un mismo color para todos los efectos, un morado muy vivo con el código 797cff (el que se ve con el nombre Normal), sobre un fondo de corazones. Fijaos que, con cada efecto, el texto parece de un color o de otro, hace que se transparenten los corazones o no… Jugando con más colores para el texto u otros fondos, los efectos son chulísimos. Como hay algunos que no se ven demasiado bien, os los menciono tal como están de arriba a abajo: Normal, Add, Darken, Difference, Hardlight, Lighten, Multiply, Overlay, Screen y Subtract.

En este enlace encontraréis unos trucos muy útiles para retocar fotos con PicMonkey, aunque algunos de ellos requieran adquirir la versión Royale.

La versión Royale es el permiso, por así decirlo, de usar y aprovechar TODAS las opciones que tiene PicMonkey: todos los tipos de letra, fondos, patrones, formas… Es muy fácil identificar qué opciones están en la versión Royale porque tienen el icono de una corona. Para adquirirla, nos da dos opciones de pago: o bien mes a mes (pagando 4,99 dólares -unos 3,65€- al mes, y puedes renunciar cuando quieras) o bien, un permiso de un año de duración, cuyo precio es de 33 dólares (unos 24,15€). Según su página, lo que realmente añaden, entre otras cosas es un 40% más de opciones de efectos y un 50% más de overlays, y sólo por estos dos detalles, ya merece la pena. La forma de pago es sencillísima: o bien una pasarela de pago con tarjeta, o a través de PayPal.

Pros de PicMonkey:

  • Sus múltiples opciones. Puedes crear lo que sea. Y no hablo ya de retocar fotos, me refiero a crear. A hacer una imagen de la nada y convertirla en lo que tú quieras: en tu marca, en tu logo (y sí, así es como hice el mío, tras muchos intentos).
  • El botón “Your own”. Es algo que ningún otro editor de estas características tiene. Especialmente útil cuando insertamos formas (overlays) en una composición o imagen. Por ejemplo, para insertar un logo en las fotografías.
  • Guarda en distintos formatos. Y es que, cuando terminas el trabajo, te pregunta si lo quieres guardar en jpg (ofreciendo 3 tipos de calidad) o en png, por si son imágenes sin fondo.
  • Su modo de trabajo online. No es necesario instalar nada, aunque como veremos, esto también es un contra.
  • La opción “Collage”. Realmente buena, con múltiples opciones para crear un collage a base de fondos. Aunque para esto yo suelo utilizar otro editor, hacer un collage con PicMonkey es muy entretenido.

Contras de PicMonkey:

  • Su modo de trabajo online. Y como os decía, esto es una pega, porque si nos equivocamos y pulsamos en el explorador “atrás”, se nos pierde TODO el trabajo realizado. Y es más fácil pinchar en ese botón de lo que parece, por la fuerza de la costumbre.
  • La versión Royale. Es inevitable que sea un punto en contra, porque aunque merece la pena pagarla, no todo el mundo puede o quiere hacerlo, por lo que ver todos esos efectos tan chulos con la barrera en forma de corona que impide utilizarlos, es un poquito frustrante.

En líneas generales, es una herramienta que me encanta, y que utilizo muchísimo, especialmente para diseñar imágenes nuevas, más que para retocarlas. Por ejemplo, mi famosa mascota, que aparece en casi todas mis imágenes (el “gatito macarra”, como le soléis llamar y me encanta), lo saqué de uno de los diseños de PicMonkey.

También utilizo otro editor online, BeFunky, que tiene algunas ventajas y desventajas respecto a PicMonkey. Pronto os haré una review para que comprobéis lo útil que es.

¡Hasta el próximo post!

Cómo aprendí a tejer

¡Hola a todas!

En algunos e-mails y comentarios, muchas me contáis que estáis empezando, que cuesta seguir el ritmo de algunos patrones o tutoriales, y que no estáis seguras de qué materiales comprar o cómo conseguirlos de forma relativamente económica.

De modo que os quería contar cómo aprendí a tejer, para que, a través de mi experiencia, tengáis alguna serie de pistas o referencias para seguir por este maravilloso camino del tricot. Y ojo, que yo no me considero ninguna experta, pero espero que os pueda ayudar en la medida de lo posible con mis modestas explicaciones.

Podría poner aquí un tutorial con imágenes, vídeos e instrucciones, pero he preferido contaros cuáles fueron los pasos que yo seguí, que me han ido bien, y que recomiendo a todo el mundo.

Como ya os habré contado mil veces, yo intenté aprender a tejer en numerosas ocasiones a través de mi abuela. Pero no sabía, nunca me salía. Estoy segura que la buena mujer ponía todas sus ganas en que su nieta mayor heredara ese buen hacer, pero no lo conseguía tampoco. Sus explicaciones, tal como las recuerdo, eran así:

Primero pones la aguja así… y la hebra así… Así, muy bien. 
Ahora pasas la aguja por aquí…
Y ahora haces estoyestoyestoyesto y ¡ya está, ya tienes un punto!

Y lo de estoyestoyestoyesto era tan rápido como parpadear, así que no me daba ni cuenta… Y terminé por tirar la toalla.

Y el verano pasado, compré un kit de Knitting Point y pensé en volver a intentarlo. Y estuvo muy bien, esta es mi primera recomendación: los tutoriales de Youtube de Knitting Point.

Sé que hay millones de tutoriales en internet, y que habrá mejores y peores, y unos que gusten más y otros que gusten menos… pero yo aprendí con éste y me vino genial. Las explicaciones son muy sencillas, lentas, con voz suave y amable y con varias repeticiones. De modo que empecé con su kit de mitones (a los cuales renombré como Scottish Fold, de venta en mi web), y enseguida me di cuenta que desperdiciaba un montón de lana mientras intentaba aprenderme el patrón.

Y por ello, aquí viene la segunda recomendación: probar cada patrón con lana más económica (por ejemplo, del bazar de la esquina). Porque si nos ponemos a aprender, muy a menudo hay que ponerse a deshacer lo tejido, por varios motivos: porque nos hemos equivocado varias veces, porque no sabemos arreglar el error sin deshacerlo todo, porque queda muy holgado de unos sitios y muy apretado de otros… La lana cuando se hace y se deshace tantas veces acaba poniéndose fea, y puestos a tirar lana, mejor hacerlo con lana que nos haya costado poco, para romper un poco el molde y empezar a tejer como dios manda con la lana buena, cuando ya lo tengamos más o menos dominado. De este modo, así fue más o menos mi inicio en este pequeño mundillo:

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Para encontrar lanas buenas a precios económicos, ya sabéis que yo me decanto siempre por dos marcas: Katia y Drops. La primera de ellas la compro en una tienda especializada que sólo vende esa marca, y que da la casualidad que está cerquísima de mi casa. La calidad es estupenda y los precios muy buenos, si los comparamos con la calidad y precio de la lana de un bazar. Pagando un poco más tenemos una lana que dura más, resiste más, luce más y da mejor resultado. En cuanto a Drops, os he comentado a menudo que su mayor problema es la inaccesibilidad (al menos desde mi ubicación en Valencia). Suelo comprarla por internet, en la tienda de las simpatiquísimas chicas de Senshoku o en la tienda de El Albir Casa Lis. Además, esta marca hace descuentos cada mes con uno o varios modelos diferentes, y eso es un gran incentivo. Este mes de mayo, por ejemplo, 23 de sus modelos de lana están con un 35% de descuento. Yo voy a picar algo, ¡seguro!

En cuanto a las agujas, pues tengo de todos los tipos. Empecé con las que traían los kits de Knitting Point y de We Are Knitters, y son bastante buenas, pero realmente es posible tejer con casi cualquier tipo de agujas, independientemente de su origen y su material. En las tiendas de lanas, las agujas no son caras y merece la pena comprarlas allí, siempre y cuando no sean grandes marcas como Addi o KnitPro. Drops, por ejemplo, tiene agujas realmente buenas a precios económicos y de cualquier material. Esto va a gustos, y hay algunas personas que las prefieren de madera, de plástico… Yo trabajo muy bien con todas, si bien compré unas de madera en un bazar por una urgencia y la lana se enganchaba un poco al no estar bien pulidas. ¡Pero era de esperar!

Y cuando estéis en pleno proceso de compra, es muy importante no comprar cosas que no necesitáis. Porque empiezas a navegar por las tiendas online y ves un montón de cosas y piensas: “oh, por Dios, ¡pero qué bonito es esto! –> COMPRAR” y así empezamos a acumular artículos en casa que en un principio no vamos a utilizar. Por ejemplo, marcadores, guardapuntos, y un sinfín de cosas muy coloridas y atractivas, pero que en realidad, SIENDO SINCERAS, no nos hacen falta. Aquí un aperitivo de lo apetitosas que pueden llegar a ser esas cosas:

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Lo digo con conocimiento de causa, tengo mis PomPom Maker en casa, en el “cajón de las cosas bonitas” esperando a ser utilizado todavía. El día que lo haga, haré un post con mis impresiones, ¡la espera lo merece!

Y dicho todo esto, sólo me queda recomendar, ante todo, tener claras una serie de premisas:

  • Tener paciencia. Nadie nace enseñado, y esto es igual de difícil que cualquier otra tarea. Viendo a mi abuela tejer con tanta soltura y desparpajo yo pensaba que esto era facilísimo y me costó un montón aprender. Eso sí, una vez aprendes, sale prácticamente solo.
  • Mantener la ilusión. Si ves que al principio este mundillo te va enganchando… ¡cuidado! ¡¡No tiene fin!! Empiezas tejiendo cosas pequeñas a dos agujas y acabas super ilusionada por aprender con agujas circulares, probar patrones más difíciles…
  • Tratar de guardar un orden. Y esto viene relacionado con la premisa anterior. Te van gustando tantas cosas que las quieres hacer todas y al final tienes 20 proyectos a medias. Yo tengo una maravillosa caja de proyectos a medias: incluye trapillo, crochet, neceseres, kits de mitones y cuello a doble color… Así es como luce mi caja de proyectos a medias:
    ComoAprendi3Como se puede ver, todos estos proyectos, por supuesto, ocupan unas agujas que podría estar utilizando en otras cosas… Por todo eso, os digo “tratar de guardar un orden”, porque cuesta bastante.

Para finalizar, me gustaría recalcar que son mis humildes opiniones, y que no soy ninguna experta aunque me encantaría llegar a serlo. No obstante, si tenéis alguna duda o hay algo en lo que os pueda ayudar, no dudéis en enviarme un correo y os echaré una mano con muchísimo gusto.

¡Hasta el próximo post!

Feria Creativa Valencia

¡Hola a todas!

La pasada semana tuve la oportunidad de visitar la Feria Creativa en mi ciudad… ¡Sí, por fin algún evento chulo en Valencia! Y os quería comentar en este post mis impresiones tras la visita. Tengo que decir en primer lugar, que me esperaba que fuera más pequeña y menos bonita que la de Madrid (por celebrarse en la Feria de Muestras, que es un lugar más frío, con todos esos enormes pabellones grises…) Pero para nada, no tenía nada que envidiarle al DiY Show de Madrid, estaba muy bien organizado y había un montonazo de cosas, ¡incluso una pasarela en la que mostrar las creaciones!

Fui el viernes 4 de abril por la tarde, y me encantó ver la increíble afluencia de gente que había, ¡de todas las edades!

Los expositores

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Podría decir que los expositores de scrap eran los más numerosos, aunque también es verdad que se abarcan muchas posibilidades, desde papelería, materiales, herramientas, técnicas… En concreto me enamoré de la técnica llamada decoupage, de la que vi una preciosa demostración, en la que estaban decorando un gato gigante, a cargo de una artista de Pepa Hobby by Pepa Paper.

También había muchos puestos dedicados a la alimentación, tanto de productos artesanos, como de herramientas y utensilios para dedicarse a ello. Me llamaron la atención unos chorizos ¡de chocolate! de Sweet and Chocolate. Realmente eran de chocolate, no llevaban nada de chorizo, pero daban totalmente el pego…

Proliferaban los puestos de telas, súper coloridos y con un montón de ideas. Había también profesionales aplicando técnicas en directo, con máquinas de coser muy modernas (con pequeñas pantallas de LED incluso) que hacían maravillas. Me encantaron las colchas para cuna de La gallina Katerina, ¡la de los gatos es impresionante! Me encontré con una gran idea que propuso Artboton: la de hacer cuadros decorativos con botones (botones preciosos, por supuesto). ¡Hay que tomar nota de estas cosas! Son la mar de originales, para decorar una habitación de forma diferente.

Los de Nanoblock tenían artículos para los niños: como Legos en miniatura para hacer verdaderas mini-obras de arte… cualquier cosa imaginable podía hacerse.

¡¡Y qué decir del Yorkshire hecho con goma eva de Manos Maravillosas!! Todo el mundo que pasaba por delante se quedaba alucinado…

El lugar

El evento se celebraba durante nada menos que cuatro jornadas completas en el pabellón 5 de la Feria de Muestras de Valencia. Ya he comentado que me parece un sitio frío y gris, he trabajado en numerosas ocasiones como azafata allí y me parece tan enorme, gris y sombría, que no esperaba encontrarme con un ambiente tan acogedor como el que vi. Había cuatro pasillos diferenciados, con expositores a ambos lados, y al final de ellos, una zona para realizar los talleres y demostraciones, una cafetería y una pasarela en la que mostrar las creaciones de los distintos expositores.

Las compras

  • Un par de cintas de tela preciosas, de Km.29. Es una tienda francesa con una infinidad de cintas de tela de todos los colores, texturas y materiales posibles, a precios muy económicos. Costó mucho elegirlas, pero al final me llevé estas dos.
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  • Cuatro retales de tela, de Bessones. Fue extremadamente difícil elegir sólo cuatro. Quería llevarme muchos más, pero tengo que practicar primero para empezar a abrirme a este nuevo mundo. En mi cabeza hay unos neceseres de punto con forro interior de tela, muertos de ganas por materializarse.
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  • Un kit de trapillo de Trap-Art. Ya le tenía ganas desde que les conocí en el DiY Show, y eran uno de mis puestos obligados a visitar en esta Feria. En el kit vienen seis bobinas de trapillo, una aguja y un patrón, y fue igualmente complicadísimo elegir sólo seis. Cuando creías que ya las tenías, veías otra más chula, querías cogerla, pero no sabías a cuál renunciar… ¡Estoy deseando empezar a trastear el trapillo!
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  • Una perforadora, con forma de nota musical, de Pepa Hobby. ¡Fue difícil elegir sólo una! Pero tengo un tatuaje muy parecido en la espalda, y creo que puede darme mucho juego en las etiquetas, en las tarjetas…
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  • Un set de sellos, todos con formas de etiquetas o pequeños marcos, que me vendrán genial también para mis propias etiquetas y tarjetas. Son de la misma tienda, Pepa Hobby.
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  • En el sector de alimentación, no pude evitar llevarme un artilugio súper útil: el Crea Chips, que sirve para hacer papas (como las que vienen en bolsas de snack) con patatas naturales, sin aceite, sin frituras, sólo con microondas. Y tengo que cogerle todavía el truco, pero tiene muy buena pinta.
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La conclusión

La principal conclusión es que si pudiera visitar este tipo de eventos, al menos… ¡qué se yo! Una vez al mes, sería ¡¡tan feliz!! Es un sitio en el que te sientes disfrutando como una niña pequeña en un parque de atracciones…

La organización fue impecable, los expositores increíbles, había de casi cualquier cosa. Daban ganas de meterse en cada mundillo que descubrías: el del scrap, el de la pastelería creativa, el de la decoración con telas… Además, el recinto donde llevar a cabo los talleres, a la vista de todo el mundo (para generar interés y promover la participación) y lo de la pasarela me parecieron muy buenas ideas. También el detalle de que a la entrada hubiera una pequeña exposición de cuadros, pinturas, telas, mantas y otras prendas tejidas o cosidas, así como imágenes muy bonitas de todo tipo de artículos que se hacían o se podían hacer en la Feria. Por otro lado, el hecho de que dure cuatro días es fenomenal. Un sobresaliente en toda regla.

 

La próxima cita con el mundo de las manualidades es en Barcelona, en el Handmade Festival, del 25 al 27 de este mismo mes. Me encantaría poder ir, pero me temo que han estado unos y otros eventos demasiado seguidos… ¡Señores, el próximo año organícense y repártanse a lo largo del año! Si alguna de vosotras va, por favor contadme qué tal, porque a priori parece que va a ser una auténtica pasada…

¡Hasta el próximo post!

DiY Show

¡Hola a todas!

Bueno, os escribo mientras me recupero de un fin de semana agotador… ¡Qué bien me lo he pasado! ¡Cuantísimo he disfrutado! Y os quiero contar en este post todo lo que he visto en el Do it Yourself Show, que se celebró en Madrid el pasado fin de semana, desde el Viernes 21 hasta el Domingo 23.

Yo en concreto fui el sábado por la mañana, y lo primero que me sorprendió fue la gran afluencia de gente. No es que me esperara que fueran cuatro gatos, pero no imaginaba que tuviera tanto alcance, y me alegré un montón de verlo tan lleno. Lo siguiente que me impactó fue lo grande que era, y lo chulísimo que era todo. Había miles, millones de ideas. Al principio pensaba: “uy, ¡qué grande es esto!”, pero luego deseaba que no se acabara nunca.

Los expositores

Una auténtica pasada. Había de todo. Desde infinidad de tiendas de scrap (quienes, además de vender la materia prima, ofrecían muchísimas ideas para hacer), hasta pastelería creativa, joyería y abalorios, cervezas y quesos artesanales, kits para montar tu propio huertecito, carvado de sellos, organización de eventos, cuadros la mar de originales en punto de cruz, trabajos en madera, jabón, lana, trapillo, papel, cartón, fimo, goma eva y cualquier otro material imaginable. Todos muy profesionales y con stands súper originales y llenos de coloridos productos.

Expositores

El lugar

El evento se celebró en el Palacio Neptuno de Madrid. No había estado nunca y me quedé encantada. Un sitio superbonito, de varias plantas, con una preciosa y llamativa cristalera en el techo, que daba destellos de color al hueco central. Tengo que decir, además, que la organización del local era muy buena, permitía ver todos los puestos con sólo un par de vueltas, sin sensación de agobio y con servicios y aseos muy a mano.

Lugar

Las compras

Creedme si os digo que era una locura. Intentaba controlarme, especialmente al principio, pero era todo tan chulo, y se me ocurrían tantas cosas que podía hacer, que era muy difícil resistir las tentaciones. Finalmente me compré algunas cosillas, más de las que mi apretado presupuesto me permite, pero espero sacar un gran partido de ellas y mejorar mis pequeñas creaciones.

  • Un par de metros de una cinta preciosa de tela, de Sweet Sixteen. Me encantó por los mensajes tan positivos que lleva: “sigue tu pasión”, “ama lo que hagas”… Esto fue lo primero que compré, lo recuerdo bien porque estaba tratando de resistirme y me dije: “venga, no he venido aquí para no comprar nada… un detallito”. Luego ya perdí la cuenta…
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  • Un montón de abalorios plateados (y unos pocos dorados), de Little Picknick. Tengo intención de colocarlos como decoración en los mitones, pero también los veo para posibles pulseras, o incluso algunos pendientes (mi otra asignatura pendiente, ¡valga la redundancia!). Os muestro aquí algunas de ellas, pronto haré un pequeño inventario para que sepáis todas las opciones que hay para decorar vuestras prendas y accesorios.
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  • Varios kits de papel scrap, de Zona Craft. Esto es un verdadero vicio. Un peligro para las locas de las manualidades y del material de papelería como yo. Compré tres, pero a puntito estuve de llevarme la tienda entera (no sólo los papeles: también washi tape, pegatinas, perforadoras…), porque todos eran muy originales y para todos tenía un uso concreto en la cabeza. Luego soy de las que le da pena utilizarlo (sólo porque me da pena que se terminen), pero espero darle buen uso y subir un post para mostrarlo.
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  • Una preciosa lámina, de Lady Desidia, quienes también diseñaron la imagen oficial de la Feria DiY Show. Tenían láminas y varios artículos más, entre ellos unas preciosas lámparas de papel hechas con estas mismas imágenes. Cómo no, elegí la del gato (aunque no se parece al mío, este está demasiado delgado), pero todas ellas eran realmente bonitas. El marco es de Ikea, comprado al día siguiente de la feria, en otro ataque compulsivo del finde… La he puesto en el escritorio, junto al ordenador, para llenarme de inspiración cuando escribo los posts.
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La conclusión

Tengo que admitir que uno de los motivos por los que fui a visitar el evento fue la intención de participar en él como expositora en futuras ediciones. Pero honestamente debo admitir que, al menos de momento, no estoy lista para un evento tan grande, ¡y tan profesional! Reconocerlo me da mucha energía para seguir trabajando muy duro y poder estar presente en este tipo de eventos que son muy divertidos e interesantes para darse a conocer como artesana.

Otro de los motivos era para conocer de primera mano cómo son este tipo de ferias. Había estado solamente en la que organizó la SVPAP en la navidad de 2012 (como expositora), y era pequeñita, por lo que quería saber cómo era una grande. Y la experiencia no ha podido ser mejor, estoy deseando poder visitar otra. El ambiente era muy cercano y familiar, el trato de las artesanas (eran casi todo mujeres) era muy agradable, amables y serviciales en todo momento a pesar de la gran afluencia de gente. Había talleres colectivos organizados por la propia Feria, y además en muchos puestos, estaban haciendo demostraciones de herramientas, técnicas y proyectos para que los visitantes pudieran ver de primera mano cómo se hacía.

En líneas generales, una experiencia muy positiva, sin duda repetiré en años venideros, aunque no pueda ser exponiendo, como visitante. Me quedo con el eslogan: “La feria donde lo bueno sale de ti mismo”.

¡Hasta el próximo post!

Review de Crafty Box

¡Hola a todas!

Hoy os quiero hablar de una idea súper original que conocí hace tiempo y que enseguida me enamoró: Crafty Box. Básicamente es una caja que trae todo lo necesario para hacer un proyecto completamente a mano: pulseras, marcos y álbumes de fotos, tazas, camisetas, miles de ideas de scrapbooking… Cuando descubrí su página enseguida me enamoré de su kit de carvado de sellos, ¡y me lo han traído los Reyes Magos!

Me ha hecho mucha gracia hablar de esto, porque a todas las personas que le contaba lo que me habían regalado para Reyes ponían cara de póker al escuchar “una cajita para hacer mis propios sellos”. Imagino que unos pensarían: “¿para qué?”, y otros: “¡pero cuánto tiempo te sobra, niña!”. En este post quiero mostraros lo chulo que es, y sí, es laborioso, pero muy interesante, al menos desde mi perspectiva.

El kit me encantó porque me gustan mucho los sellos para decorar las etiquetas cuando las pongo para regalo, e incluso mi tarjeta de visita (la cual hice yo misma y en breve tendré que modificar). Me parece de lo más original, no sólo el hecho de poner un sello, sino el de poder diseñarlo a tu gusto… si fuera realmente mañosa, me haría un sello con la forma de mi logo, pero por suerte, el kit trae una serie de plantillas para ayudarte un poco a darle forma a tus ideas. Pero empecemos por el principio…

La decoración de la caja no podría ser más bonita. Abres esto un día de Reyes, y la emoción es máxima. Es muy sencillo, ya veis que es cartón, un cordón y un bastón de caramelo… pero con tres elementos tan simples, creo que queda precioso. Y al abrirlo, todo viene muy bien colocado con el fin de que no se rompa nada en el transporte.

Trae exactamente todo lo que nos dicen en su web que incluye el kit: dos láminas de goma, en las que podremos crear los propios sellos; un estuche de gubias (herramientas con las que trabajar la goma); un par de láminas con formas y siluetas para tomar como modelo; una hoja de papel vegetal; cuatro piezas de madera en las que montar el propio sello; cuatro tampones de tinta (¡me encantan los colores que trae!); un lápiz, una herramienta de madera, una goma de borrar y una hoja con las instrucciones, si bien en la web hay muchas más indicaciones para realizar el sello correctamente.

En la caja también viene un pequeño detalle que me ha encantado, y es una tarjeta escrita del puño y letra de Pat, la creadora de Crafty Box.

Como trae cuatro bases de madera y cuatro colores, lo primero que una piensa es que puede hacer cuatro sellos, pero realmente las posibilidades son mucho mayores. Quise empezar haciendo un diseño sencillo, para coger algo de práctica y en un período de tiempo, llamémoslo X, poder hacer mi logo, o al menos su contorno.

Así que después de mirar durante 30 minutos del reloj todas las plantillas que trae, y de elegir una, y decir: “no, mejor ésta”, aproximadamente 140 veces, me decanté por el corazón. Llamadme original, porque es el que viene explicado en las instrucciones, pero creo que es sencillo y fácil de darle forma en la goma, y seguro que me hace un gran apaño como sello en las futuras tarjetas y etiquetas.

Así que siguiendo las instrucciones que nos proporciona Crafty Box, el primer paso, tras seleccionar un modelo, es repasar su contorno con un lápiz. Como a mí me daba mucha pena repasar el que te dan, le hice una fotocopia. En principio, recomiendan hacer la prueba con la goma de borrar, para acostumbrarte a la dureza y a la textura y así trabajar con la lámina de goma sin miedo. Pero yo he intentado ser valiente y he comenzado directamente con la goma grande. Tras repasar el contorno del corazón en la hoja (la cual he recortado para trabajar mejor con ella), lo pones boca abajo en la goma, y frotas el papel contra la goma con el acocador, la herramienta de madera. Y el dibujo se queda marcado en la goma.

Lo siguiente es cortar el contorno de la goma para trabajar mejor en una pieza más pequeña, y ojo con este paso, porque podéis rayar sin querer la superficie de la mesa en la que estéis trabajando. Intentad poner un cartón o algo que salve lo que tenéis debajo en caso de pequeños accidentes. A continuación hay que empezar a darle forma a la silueta elegida, con la más fina de las gubias, aunque pronto sabremos cuál utilizar en cada caso. Hecho esto, con una gubia más gordita se vacía el exterior de lo que va a ser el sello. Y también puedes cortar con la gubia número uno el contorno, si te ves con pulso, porque es una tarea delicada y realmente no necesaria, dado que una vez has vaciado el exterior, el sello es completamente útil.

Como podéis ver, y como se suele decir, yo tengo el pulso para robar panderetas, y así es como me ha quedado el sello por delante y por detrás: muy bien por delante, y una masa deforme por detrás. ¡Pero lo importante es que sirve!

Llegados a este paso, hay que hacer una prueba con tinta, para ver si hay alguna imperfección y pulirla. En el caso de que la haya, hay que repasar los bordes, con la gubia más fina, con el fin de que se quede lo más parecido posible a la figura de ejemplo. Será porque es mía, pero no le veo ninguna imperfección a mi pequeña creación… ;)

Y, para finalizar, pegamos el sello a la pieza de madera, no sin antes hacer una impresión del sello en la otra cara de la pieza, para que quede claro cuál es el sello que vas a estampar y cómo queda. Aquí viene lo difícil, intentar pegar el sello en la misma posición en la que lo has impreso, con tal de que cuando estampes el dibujo en el papel, no te salga un corazón al revés…

 

En resumen, es algo laborioso pero muy fácil, y realmente es una pasada. El hecho de poder personalizar tus propios sellos y hacer unas etiquetas, tarjetas, postales, o lo que se te ocurra, completamente a tu gusto, al menos para mí, no tiene precio. Estoy deseando tener un poco de tiempo y trastearlo todo lo que pueda, hacer mil sellos, incluso de otras siluetas de las que no vienen en las láminas de ejemplo… Además, desde el pasado día 7 y hasta el próximo día 31 de enero, Crafty Box está de rebajas, con descuentos que rondan el 20%.

Con el tiempo os enseñaré las ideas que he ido llevando a cabo gracias a los sellitos de goma :)

Pros de Crafty Box:

  • La caja trae TODO. Por decir una cosa que falte, le falta pegamento para pegar la goma a la pieza de madera. Pero, ¿quién no tiene pegamento en casa? Yo lo he pegado con una barra de pegamento de las del cole y me ha quedado genial.
  • Las explicaciones. Todas las instrucciones que trae la caja son clarísimas, y por si fuera poco, hay algo más de ayuda en su web. Y si esto fuera todavía poco, Pat imparte talleres, hizo uno el pasado diciembre en Zaragoza… y ésa es la pega, que me pilla lejos :(
  • La variedad de ideas que ofrece. Y con esto no me refiero sólo a la caja de carvado de sellos, sino a todo lo que hay en su web. Seguro que si la miráis, encontráis algo que os gustaría hacer.
  • La relación calidad-precio. Si bien es cierto que yo no he pagado la caja porque ha sido un regalo, sé lo que cuesta, y no es tanto si tenemos en cuenta la calidad de los materiales que trae (marcas de renombre, tanto en las gomas, como en las herramientas y en las tintas), y todo lo que podemos hacer con ella.

Contras de Crafty Box:

  • No es apto para las “no mañosas”. Y ojo, aquí no quiero faltar el respeto a nadie. Creo que soy MUY POCO mañosa, y a la vista está viendo cómo ha quedado la parte de atrás de mi sello, pero en mi caso, es que le pongo mucha ilusión. Pero si no tienes paciencia o estas cosas se te dan mal, o le pones ganas… o pierdes los nervios.

¡Hasta el próximo post!

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