III Jornadas de Artesanía y Diseño

¡Hola a todas!

El pasado sábado tuve el privilegio de asistir, por segundo año consecutivo, a las Jornadas de Artesanía y Diseño, que celebraban su tercera edición de la mano de Qué Craft. ¿Os acordáis que fui el año pasado y me encantó? Pinchando aquí encontraréis el post de la pasada edición.

Este año ha sido diferente, no sólo a nivel de lugar, sino también en cuanto a expositores. Os lo cuento todo a continuación.

Los expositores

Lo primero que llamaba la atención era justamente el número de expositores del evento, que eran muchos menos que en la edición anterior. Había muchos que repetían experiencia, otros nuevos, y también otros que conocía de otro tipo de eventos similares.

Había varias zonas separadas: expositores de alimentación, una zona de salas de cursos y conferencias, y el resto de expositores.

En alimentación reconocí enseguida a la majísima Juana, de Utopick Cacao, vendiendo sus verdaderas exquisiteces, de las que era imposible llevarse sólo una.

Me encantó ver de nuevo a mis amigos de Senshoku, tan profesionales, accesibles y amables como siempre. También a Aneta Tarmokas, que ya había estado el año pasado y repetía esta vez con sus preciosísimas ilustraciones. También repetía la artistaza Teresa Tormo, con sus preciosas joyas minimalistas hechas con materiales inmejorables.

Me gustó mucho encontrarme con Raquel, de Rakufrecsia, una artista a la que conocí en un mercadillo de la SVPAP, que realiza ilustraciones muy bonitas.

Me enamoraron los estuches inspirados en gatos de Pollito Inglés. La mayoría de sus creaciones van destinadas al público infantil, pero ¡soy tan débil en lo que se refiere a cosas de gatos!

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También me encantaron las chicas de Nekohomu, que realizan completamente a mano casitas y rascadores para gatos. ¡¡Cómo no me iban a encantar!!

Eché de menos a otros muchos, que estuvieron el año pasado, y a quienes me hubiera encantado volver a ver, y que espero que estén de vuelta el año que viene.

El lugar

El año pasado se celebró en la Nau, en el precioso claustro que pertenece a la Universidad de Valencia, más céntrico y muy bien ubicado. Este año, su ubicación estaba un poco más alejada y quizá ése sea el motivo de la reducción en el número de expositores. Se celebró en las Naves (casualmente el nombre es parecido), muy cerca del Puerto de Valencia, en unas instalaciones realmente agradables, llenas de luz e inspiradoras.

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Las compras

De Utopick Cacao me llevé una pastilla de chocolate puro con un agradable mensaje para mi pareja (“Tanto tiempo juntos y aún sonrío cuando te veo”) y también un bote de nutella crunch (con trozos de almendra y avellana). Sobra que diga que, una semana después, ya no quedan existencias en mi casa… ¡Están increíbles!

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Por supuesto, el arte de dos de mis ilustradoras favoritas (Rakufrecsia y Aneta Tarmokas) me eclipsó y piqué alguna de sus ilustraciones. ¡Y estuve un buen rato para elegir sólo una!

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Y también aproveché la ocasión para llevarme algunas provisiones de ovillos de Senshoku.

La conclusión

Este tipo de eventos me encantan y fascinan y seguiré asistiendo siempre que mi tiempo y mi economía me lo permitan. Me dio pena que hubiera menos expositores y también menos afluencia (aunque esto quizá se deba a que fui el primer día por la mañana), pero espero que la tradición continúe y que se siga celebrando muchísimos años más.

A pesar de ser diferente al año anterior, sigue mereciendo mucho la pena la asistencia, y animo a todo el mundo a que no sólo asista, sino que apoye este tipo de eventos, con el fin de que cada vez sean más en Valencia los que amamos el DiY y el craft. Sólo el hecho de ir y ver, y conocer a gente que desprende tantísimo arte, es un ejercicio de diversión diferente y muy gratificante.

¡Hasta el próximo post!

Comentarios que escucharás cuando digas que eres tejedora

¡Hola a todas!

Hoy os quiero hablar de los típicos comentarios, afirmaciones categóricas y preguntas que escucharéis cuando le contéis a las personas de vuestro entorno sobre vuestra pequeña afición. La mayoría de estos comentarios se aplican a las tejedoras como yo, pero muchos de ellos pueden ser escuchados por personas que tienen cualquier otra afición, relacionada con el patchwork, el scrap, el crochet, o lo que sea que os entretenga y os haga felices, y que además, os proporcione una mayor o menor cantidad de dinero al final de cada proyecto.

1. “¿Pero vas a dejar de trabajar?”

Para todas aquéllas que, como yo, os metisteis en este berenjenal teniendo trabajo a jornada completa, ésta es la primera pregunta que una escucha.  ¿Pero cómo voy a dejar mi trabajo, si no sé si esto va a funcionar o no? Cuando empiezas (y no sólo cuando empiezas, sino todo el tiempo) estás llena de ilusión, pero lamentablemente con la ilusión no se paga la hipoteca. Por lo tanto, no… no voy a dejar de trabajar, lo haré fuera del trabajo, me quitaré horas de sueño, pero me hará feliz y me llenará, y eso es lo que cuenta.

2. “En las tiendas venden lo mismo que tú haces, pero mucho más barato”

Tengo que admitir que es bastante doloroso escuchar algo así, porque es tirar por tierra tu trabajo así, en pocas palabras. Sí, es verdad que se venden productos parecidos a los míos en muchas tiendas, y que suelen ser más baratos, porque se producen en serie mediante máquinas que van más rápido y reducen costes. Yo trabajo con mis dos manos y con materias primas que considero de calidad, y si a eso le añado el tiempo que invierto… Creo que mis precios son muy ajustados, y que poniendo los precios que tienen las tiendas, no solo no ganaría nada, sino que perdería dinero. Mi producto tiene el valor añadido de ser hecho a mano, personalizado y único, y siempre tengo la esperanza de que mi pequeño grupo de clientes lo sepa valorar.

3. “¿Me lo puedes hacer para mañana?”

¡Esta me encanta! Me ha pasado bastante a menudo. Y me gusta contestar: “Bueno, si no tuviera que trabajar ni dormir, quizá sí que podría estar para mañana…” Y a veces también pienso: “¿Y por qué no para esta noche, ya puestos?” Es comprensible la urgencia en muchos casos, pero no hay que olvidar que no tengo un taller lleno de personas trabajando para mí, sino que tengo mis dos manos y una pequeña cantidad de tiempo disponible. Eso sin contar que muchas veces, tengo que hacer el pedido de lanas y esperar a que me llegue. Comprendo la urgencia y doy prioridad a pedidos urgentes, pero hay que poner un límite para no caer en sobrecarga (cosa que me pasa SIEMPRE en Navidad).

4. “Precio de amiga es que no me cobras nada, ¿no?”

Y aquí es cuando dices: “Bueno… nada, nada…” y no sabes dónde meterte. Porque sí, tengo mil amigas con las que tendría un detalle y no les cobraría nada, porque las quiero y me apetece. Pero de ahí, a que alguien quiera adquirir alguno de mis productos para regalar, y le salga gratis… va un mundo. Teniendo en cuenta el coste invertido en materiales (agujas, lanas, marcadores… incluso en la luz utilizada para iluminarme al tejer) y en tiempo, algo siempre hay que cobrar. Hay que poner en valor el esfuerzo que una realiza, incluso para sus amigas y familiares.

5. “¡Cuánto tiempo libre tienes!”

Esta frase, pronunciada generalmente con tono despectivo, como si lo que hago fuera una tontería o un simple entretenimiento, es algo que lamentablemente, oigo muy a menudo, máxime cuando trabajo a tiempo completo y dedico el resto de mi tiempo a ello. Es como si me sobrara, como si no tuviera nada más que hacer, y me dedicara a esto por puro aburrimiento. Y no. Me niego a que pisoteen mi ilusión, mi esfuerzo, y mi pequeña dosis de vida con comentarios así. Pero los oiréis.

6. “Y… ¿cuánto ganas con esto?”

Siempre viene acompañada del “Pero con esto, en realidad no ganas nada, ¿verdad?” Mujer, si no ganara nada, créeme que ya haría meses que habría dejado de perder el tiempo tontamente, y de almacenar cantidades de lana tan ingentes que mi pareja está a punto de tirarme de casa. No obstante, es una pregunta que no deja de sorprenderme, yo nunca voy preguntando a la gente cuánto gana, es algo que me parece de mal gusto. Pero ya que lo preguntan, gano poco para el esfuerzo que hago. La gran recompensa está en la satisfacción, y cuando esto deje de ser así, probablemente abandonaré mi pequeño negocio.

7. “Mi abuela también lo hace/puede hacerlo”

Especialmente pronunciado si os dedicáis a tejer, o a hacer ganchillo, o cualquier actividad relacionada con tareas propias de la tercera edad. Generalmente se dice para dejar constancia de que no tienen por qué comprarte nada si su abuela se lo puede hacer igual de bien (o mejor) y gratis. Lo mejor en estos casos es no decir nada, porque si lo pensáis bien… cualquier comentario puede caer en quedar como una borde. Así que, “sonreír y saludar”.

8. “Tejes porque eres una persona aburrida/no sabes divertirte”

Admito que no es de las más escuchadas, pero alguna vez me la han soltado y es como: “¡Oiga! ¡Yo soy MUY divertida!” Encontrar una afición que te guste y te llene no es fácil, y si da la casualidad de que es una afición relacionada con la tranquilidad y el sosiego… ¡qué le voy a hacer! Sobre gustos no hay nada escrito. Pero una cosa no quita la otra, sé divertirme, y además me encanta.

9. Que hablen de ti como “Esta es Marta, le gusta mucho COSER”

¿Coser? ¿Tan difícil es diferenciar una cosa de otra? Mucha gente se refiere a la acción de tejer como “hacer ganchillo” y hasta ahí es un poco comprensible, pero ¡coser!

 

Releyéndolo todo veo cierto tono de rabia en mis comentarios, pero no penséis que no me gusta hablar de esto con la gente, ¡todo lo contrario! Me gusta mucho y ni mucho menos todo el mundo se dirige a ti con comentarios despectivos. Muchas personas elogian mi trabajo e incluso te califican de artista, pero me queda muchísimo camino para ser una artista, incluso para dominar muchas técnicas. Pero eso es lo bonito, poder seguir aprendiendo y alimentando la ilusión.

¿Habéis escuchado alguna de éstas? ¿Os han dicho alguna más? ¡Contadme!

¡Hasta el próximo post!

II Jornadas de Artesanía y Diseño

¡Hola a todas!

Hoy os vengo a contar la experiencia de asistir como visitante a las II Jornadas de Artesanía y Diseño, organizadas por Qué Craft y celebradas en La Nau el pasado fin de semana. Tuve la oportunidad de ir el sábado y salí tan contenta que me encantaría poder participar el próximo año. ¡Espero estar a la altura!

Los expositores

Mucha variedad y originalidad por doquier. Lo que más me gustó fue poder conocer, por fin, a mis queridos amigos de Senshoku, a los que les compro las lanas Drops, y uno de los motivos por los que asistí a la feria. Nos hablaron de la posibilidad de hacer talleres, y la verdad es que nada me gustaría más.

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  • El puesto de Lokita Botones era una pasada. Tenía de todo: abalorios, trapillo, manualidades, patchwork… ¡era tan bonito que querías comprarte uno de cada! Además descubrí que tienen tienda en Ruzafa, cosa que no sabía, así que les haré una visita pronto.
  • Impresionante la exposición de joyas en plata y cristal soplado de Ana María, de FuseGlass. Con tienda física en Cullera (iré seguro), lo que allí tenía era tan bonito que era imposible no comprar nada. ¡Costaba mucho elegir!
  • Las ilustraciones son un mundo que prácticamente desconocía y cada vez me interesan más. En estas jornadas destacaron las de Les Femmes de Jul’s, hechas por el artista Julian Belenguer, increíblemente bonitas y decorativas. Pinta especialmente mujeres, todas muy coquetas, y cada una con su propio nombre e historia, lo cual me parece de lo más original. También me encantaron las de Aneta Tarmokas, que a parte de tener unas láminas preciosas, decoraba cojines con un gusto casi inmejorable.
  • Las chicas de Ganchilleando y punto eran auténticas artistas en la confección de amigurumis, aquéllo que tanto deseo aprender. No sólo tenían una preciosa exposición en un pequeño puesto, sino que además te daban la posibilidad de crear para ti el personaje o muñeco que tú quisieras. ¡Eso es arte!
  • Y precisamente esta posibilidad de personalizar también la daba Irene, la creadora de las Minimis, quien creaba personajes (no sólo famosos, ¡también podía crearte a ti!) con fieltro y otros materiales, para convertirlos en broches, colgantes y cuadros, entre otros formatos, que quedaban la mar de originales.

El lugar

Era una feria pequeñita en un lugar cuco y recogido, pero no tenía absolutamente nada que envidiar a ferias más grandes celebradas, por ejemplo, en Madrid. Los puestos, repartidos y decorados con gusto y originalidad, quedaban entre los muros del claustro de La Nau. Justo debajo de la parte techada del claustro, estaban la mayoría de los puestos artesanos, y en el centro del claustro, en la parte no techada, estaban los puestos de alimentación, entre los que estaban el deliciosamente oloroso puesto de Utopick Cacao (a los cuales recomendé como detalle de San Valentín) y el de Ingredients, que hacían un delicioso pan ecológico de muchos tipos.

También se impartían talleres y conferencias, con lo cual no sólo el lugar, sino también la organización, era de diez.

Las compras

Las compras fueron el fruto de estar constantemente conteniéndome para no comprarlo todo, porque francamente me habría dejado la nómina allí mismo.

  • Unos cuantos abalorios de Little Picknick. A esta chica la conocía ya del DiY Show, y cuando vi su puesto, los ojos me hacían chiribitas. Compré algunas cositas para decorar los mitones, que en breve subiré a la web para que podáis elegirlos. También una pequeña pieza de cerámica con forma de zorrito (que no sé bien para qué la utilizaré, pero tenía que comprarla) y unos botones de madera con forma felina (gato o tigre, no lo sé, ¡pero no los podía dejar allí!)
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  • Dos pares de pendientes, de FuseGlass. Cogí los de la imagen y otros muy parecidos en azul claro, tras estar mucho rato en el puesto decidiendo. No es sólo que la calidad sea máxima y el material espectacular, es el precioso brillo de las piezas, el mimo con el que están hechos, la presentación del envoltorio y lo económico de su precio lo que realmente destaca de estas joyitas.
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La conclusión

Creo que a pesar de su reducido tamaño, el evento fue estupendo. Y realmente no era tan pequeña, era perfecta. Más puestos hubiera significado tener que estar más rato o dedicar menos minutos a la visita de cada uno de ellos, y hubiera sido una pena. El ambiente era genial, como muy familiar, había complicidad entre los diferentes puestos y también con los visitantes. La duración también fue perfecta, de un día y medio, para que todo el mundo tuviese tiempo de asistir un día u otro, y que los expositores no acabaran muy cansados en largas jornadas de varios días. Además, el hecho de que se impartiesen conferencias y talleres (aunque lamentablemente me los perdí) fue todo un puntazo.

Como decía al principio, espero poder asistir el año que viene y ser partícipe de un evento tan familiar, temático y completo.

¡Hasta el próximo post!

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