Mi primer amigurumi

¡Hola a todas!

Hoy os vengo a enseñar el resultado de las clases de crochet: ¡¡mi primer amigurumi!!

Tengo que ser sincera: empecé a escribir este post mucho antes de las clases de crochet. A menudo se me ocurren ideas de posts, y lo que hago es crear el post, darle un título, escribir las ideas principales y guardarlo como borrador. Y al hacer eso con este post, pensé: “Quizá nunca llegue a publicarlo porque no haga nunca un amigurumi” ¡Lo veía tan difícil! Y ahora mirad, ya he hecho uno, aunque sea una perita, pero es mío y lo he hecho yo, y me hace mucha ilusión.

No soy capaz de recordar desde cuando quería aprender a hacer estos muñecos tan chulos. Creo que me llamaron la atención mucho antes de aprender a hacer punto, y obviamente no sabía que el punto no tenía nada que ver con los amigurumi (o amigurimi, como los llamaba en aquel momento y me quedaba tan ancha).

Pues bien, gracias a mi cuñada y amiga Ana, que me regaló el curso por Navidad, y a la profesora, Carmen Zu, he conseguido no sólo aprender las primeras nociones de crochet, sino también terminar mi primer amigurumi.

El curso fue impartido  en dos sesiones en la preciosa tienda Lokita Botones, en la que una puede perderse durante mucho rato escudriñando la increíble cantidad de cosas bonitas que Eli tiene allí. No os podéis perder la visita obligada a la tienda, no sólo por sus artículos, sino también por su amabilidad, su accesibilidad y sus dos perros, que son auténticos modelos de comportamiento en comparación con uno que yo me sé.

Carmen nos enseñó el anillo mágico, los incrementos, las disminuciones, a diferenciar las vueltas… Todo con una paciencia infinita, y francamente muchísimas risas, hablando sobre nuestra torpeza para aprender y cuánto hablaría de nosotras con otras alumnas. Fue muy divertido y enriquecedor.

Así que al poco de llegar a casa me lancé a la búsqueda de un patrón para empezar a practicar. Había miles, pero encontré uno que me gustó mucho, y parecía sencillo: el de una pera en la página La bruja y el unicornio. Utilicé un poco de algodón sobrante de color gris claro que tenía por casa y empecé a seguir las instrucciones del patrón. Y poco a poco, entre recordando las cosas aprendidas en clase, mirando tutoriales en youtube, probando y deshaciendo, conseguí terminar el cuerpo de la pera.

PeraAmigurumi

Después le añadí los ojos y su pequeña sonrisa, y posteriormente hice un “proyecto de rabo (¿o mejor rama?) y hojita” que me salieron bastante mal, pero francamente, quedaban bastante bien. ¡Tengo que practicar mucho este tipo de detalles!

¿Qué viene ahora? Pues ahora la idea es ponerle un nombre a la pera y ponerla en algún sitio estratégico de mi pequeño taller para que sirva de inspiración. Y cada vez que mire esa carita, me anime para hacer más y seguir aprendiendo.

¿O lo de ponerle el nombre es un poco friki?

Puestos a pedir, lo siguiente debería ser practicar mucho para conseguir hacer en amigurumi el logo de Mao Jewels. ¿No quedaría precioso?

¡Hasta el próximo post!

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