8 motivos por los que debes empezar a tejer

¡Hola a todas!

Hoy os traigo un post cargado de razones por las que deberíais empezar a dedicaros a un arte tan bello y útil, como relajante y desestresante. Y cuando digo tejer, también me refiero a hacer ganchillo, a lo que ya estoy completamente enganchada (valga la redundancia), porque tiene exactamente los mismos beneficios.

Realmente podría daros cien mil razones para coger las agujas y empezar a crear lo que sea, y más yo, que es una de mis pasiones, pero creo que os voy a dar las ocho más importantes. Así que, ¡allí voy!

  1. Porque relaja. Y ya sé que parece un tópico, pero es verdad. Llegas a casa de un día horrible en el trabajo, estás sola, y coges las agujas y el ovillo y poco a poco, pim pam… Se te pasan todos los males. Eres capaz de dejar la mente en blanco, o bien hacerlo mientras escuchas música o ves la tele, y cuando quieres darte cuenta, han pasado un par de horas… ¡como si hubieran sido 5 minutos!
  2. Porque ordena la mente. Sentarse a tejer no sólo relaja, y te da la opción de dejar la mente en blanco; también te da para concentrarte y pensar en cosas que te preocupan o te interesan y arreglarlas mentalmente, o hacer planes, o solucionar problemas, o generar ideas…
  3. Por el placer de crear. Terminar una labor y que de tus manos salgan cosas reales, cosas que te puedes poner, y que además ¡son bonitas! Es una maravilla. Es algo único, porque lo has hecho tú misma.
  4. Por el gusto de llevarlas puestas. Es todo un orgullo salir a la calle luciendo una de tus creaciones. Y lo mejor es cuando te preguntan: “¿dónde lo has comprado?” La satisfacción de contestar “Lo he hecho yo”, no tiene precio.
  5. Porque engancha. Por regla general, una vez empiezas y le coges el truco… ¡no puedes parar! Es un sinfín de buscar más y más patrones que te gusten y que puedas llevar a la realidad.
  6. Porque motiva. Porque de tus manos pueden salir cosas que impresionan a los demás, que pueden cambiar la decoración de tu casa, y todas esas razones te levantan el ánimo y te dan motivación.
  7. Porque también es una actividad social. Una vez entras en este pequeño mundo, ya no puedes salir. Siempre estrechas lazos sociales: bien con tu familia (madre, abuela…) que también teje y te puede enseñar, o puede recuperar su vieja afición. O bien porque encuentras a otras personas con las que compartir aficiones, trucos, tiendas…
  8. Porque siempre va a más. Aprendes a tejer a dos agujas: empiezas con el punto bobo, sigues con el punto jersey, y ya te lanzas al punto de arroz… Y cuando orgullosa ves la cantidad de técnicas que has aprendido, te tiras a la piscina y empiezas con las agujas circulares, ¡donde no hay que coser! Y este suma y sigue no tiene fin…

Mi principal motivo (como ya os conté en el post cómo aprendí a tejer) fue el dominar una técnica que parecía interesante pero que no era capaz de aprender por mucho que mi pobre abuela se esforzara. En aquél momento me llamaba la atención, porque parecía realmente sencillo, pero se me hacía un poco cuesta arriba. Y entonces no sabía todos los beneficios que me aportaría, no sólo por mi pequeño negocio, sino por lo más importante, por los beneficios personales que me aporta, por equilibrar mi salud mental, por mantenerme entretenida, y por engancharme a una afición que no pienso soltar nunca.

¡Espero que os haya gustado! Y que comentéis también los motivos por los que vosotras empezasteis vuestra afición, sea la que sea.

¡Hasta el próximo post!

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